Micotoxinas y Aves

Las aves consumen pienso que es probable que esté contaminado con micotoxinas. Las micotoxinas están muy esparcidas por todos los piensos que contengan cereales, maíz, fruta y forraje. Si incluimos los derivados y metabolitos, hay más de 500 micotoxinas distintas.

Es de amplia aceptación el hecho de que los piensos de las aves a menudo están contaminados con múltiples micotoxinas. Cuando se encuentran juntas, estas toxinas pueden combinarse para aumentar su efecto perjudicial.

Las dietas complejas y las transiciones de piensos que combinan piensos con cereales presentan un riesgos para las aves.

Una exposición típica a las micotoxinas da lugar a síntomas como una ingesta de pienso reducida, un índice de transformación del alimento más bajo, menos fertilidad, una tasa de enfermedad más alta y en general menor rentabilidad.

Las aves nunca llegarán a alcanzar su máximo potencial si se ven afectadas negativamente incluso por niveles bajos de micotoxinas.

Los niveles altos de micotoxinas pueden dar lugar a síntomas graves como enfermedades elevadas o muerte. La carne y los huevos también pueden ser inadecuados para el consumo humano por exceder el nivel máximo permitido de toxinas o sus metabolitos.

Conoce tu riesgo, toma el control

Origen de las Micotoxinas

Los sistemas de piensos complejos que normalmente se usan para aves, incluyendo granos y otros piensos procesados conjuntamente, presentan un riesgo significativo de exposición a múltiples micotoxinas.

 

Estos piensos pueden contener normalmente DON, ZON y Fumonisinas y pueden dar lugar a problemas de salud crónicos que afectan el rendimiento y la productividad general de las aves.

Image of compound poultry feed

Piensos compuestos

La peletización no destruye las micotoxinas. Aunque el moho que haya en el pienso desaparezca, las micotoxinas que ya se hayan producido seguirán estando.

Image of a white chicken in a barn

Camas

Nuestros análisis en muestras de paja han mostrado que esta puede ser portadora de hongos y sus micotoxinas asociadas. Para más detalles, échele un vistazo a nuestro estudio en paja de 2019.

Efectos de las Micotoxinas en Aves

Los síntomas más comunes de micotoxinas en aves pueden incluir los siguientes:

Plumaje dañado

Bandadas no homogéneas

Problemas de fertilidad

Crecimiento y peso corporal reducido

Inmunosupresión

Problemas respiratorios

Lesiones orales o en la piel

Estabilidad fecal

Lesiones en el buche

Rechazo del pienso

Baja calidad del huevo

Hígado grasiento y daño en los riñones

Los síntomas específicos asociados con las micotoxinas más importantes son los siguientes:

Hay muchos tipos distintos de Aflatoxinas pero los más comunes son AFB1, AFB2, AFG1 y AFG2. La Aflatoxina M1 es el metabolito principal de la Aflatoxina B1.

Las Aflatoxinas son conocidos carcinógenos y son responsable del daño hepático y reducción de la función renal1.

La función digestiva también se ve reducida cuando hay aflatoxicosis.

Aspergillus flavus, el moho responsable de producir aflatoxinas, normalmente infecta a materias primas ricas en energía y proteínas como el maíz, el arroz y los cacahuetes2.


Referencias

1.  J. Wilkinson, D. Rood, D. Minior, K. Guillard, M. Darre, and L. K. Silbart.  "Immune Response to a Mucosally Administered Aflatoxin B1 Vaccine".  2003 Poultry Science 82:1565–1572.

2.  Y. A. Ditta, S. Mahad, and U. Bacha.  "Aflatoxins: Their Toxic Effect on Poultry and Recent Advances in Their Treatment".  http://dx.doi.org/10.5772/intechopen.80363

Las Fumonisinas son producidas por la especie Fusarium, normalmente en cereales (trigo, cebada, avena, sorgo).

Hay muchos tipos distintos de toxinas fumonisinas, aunque FB1 y FB2 son las más prevalentes.

Están relacionadas con un peso corporal bajo, patologías en el hígado y cambios en la sangre y la bilis3.


Referencias

3.  Filazi A, Yurdakok-Dikmen B, Kuzukiran O, Sireli UT. Mycotoxins in Poultry. In: Poultry Science. InTech; 2017. doi:10.5772/66302

Las aves tienen un bajo riesgo de toxicosis con tricotecenos, pero esto puede aumentar el riesgo de que los síntomas crónicos pasen desapercibidos.

El Deoxynivalenol es la micotoxinas más común en el grupo de tricotecenos, todas producen unos efectos parecidos en las aves, sin embargo, estos son difíciles de diagnosticar, ya que normalmente son síntomas no específicos y crónicos.

El Deoxynivalenol también es conocido como Vomitoxina, ya que provoca náuseas y pérdida de apetito. Esto puede dar lugar a un rechazo del pienso y una ganancia de peso diaria reducida.  En grupos de ponedoras, esto puede dar lugar a una calidad y cantidad de huevos menor4.

Los tricotecenos pueden llegar a alterar la proteína y la sinteis de ADN/ARN5.

Las toxinas T2 y HT2 son otros ejemplos de tricotecenos así como el diacetoxyscirpenol (DAS).


Referencias

4.  Filazi A, Yurdakok-Dikmen B, Kuzukiran O, Sireli UT. Mycotoxins in Poultry. In: Poultry Science. InTech; 2017. doi:10.5772/66302.

5.  Chen SS, Li YH, Lin MF. Chronic exposure to the fusarium mycotoxin deoxynivalenol: Impact on performance, immune organ, and intestinal integrity of slow-growing chickens. Toxins (Basel). 2017;9(10). doi:10.3390/toxins9100334

Son producidas por la especie Fusarium por lo que pueden encontrarse en el moho del trigo y del grano.

La Zearalenona imita el estrógeno7 por tanto está relacionada con problemas reproductores como la fetilidad, el grosor de la cáscar del huevo y la tasa de eclosión.

ZON se detecta normalmente en los cereales junto con DON.


Referencias

7.  Hueza, I., Raspantini, P., Raspantini, L., Latorre, A., & Górniak, S. (2014). Zearalenone, an Estrogenic Mycotoxin, Is an Immunotoxic Compound. Toxins, 6(3), 1080–1095. https://doi.org/10.3390/toxins6031080

Los animales monogástricos, incluyendo las aves, tienen más riesgo de contaminación con Ocratoxina A que con otras micotoxinas.

Los síntomas de la ocratoxicosis en las aves incluyen baja tasa de conversión del alimento y baja calidad de la cáscara del huevo. La Ocratoxina es sobre todo nefrotóxica, afectando a los riñones8.

Se ha visto también que la Ocratoxina A puede pasar a la carne tras su ingesta9.


Referencias

8.  Denli, M., & Perez, J. (2010). Ochratoxins in Feed, a Risk for Animal and Human Health: Control Strategies. Toxins, 2(5), 1065–1077. https://doi.org/10.3390/toxins2051065.

9.  Piskorska-Pliszczyńska, J., & Juszkiewicz, T. (1990). Tissue deposition and passage into eggs of ochratoxin A in Japanese quail. Journal of Environmental Pathology, Toxicology and Oncology : Official Organ of the International Society for Environmental Toxicology and Cancer, 10(1–2), 8—10. http://europepmc.org/abstract/MED/2231319

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